Las cifras del fuego

27/07/2012

Incendis

Reproduesc a continuació l’article que ahir, dijous 26 de juliol, em van publicar al periòdic Las Provincias. És una mena de síntesi de les entrades a les quals he parlat de superfície cremada i el seu càlcul, i n’afegisc algunes consideracions sobre què podem considerar afectat, i què no. Els he d’agrair als companys del periòdic el fet de no haver tocat ni una coma, ni haver retallat cap línia amb l’excusa de l’espai. La foto final és de collita pròpia. L’article està publicat amb el seu vistiplau.

LAS CIFRAS DEL FUEGO (Las Provincias, 26/07/2012)

Como en casi cualquier incendio, aún no se habían apagado las llamas en Dos Aguas y Andilla, y ya había empezado el baile de cifras sobre las hectáreas quemadas. El motivo, en este caso, es la disponibilidad pública e inmediata de las imágenes del sensor MODIS, proporcionadas por la NASA, algo que no sucedió en los monstruosos fuegos de 1994. Mientras el Conseller Serafín Castellano repetía machaconamente la cifra de 48.583 hectáreas (que incluso llegó a precisar con dos decimales en su comparecencia en Les Corts, algo a todas luces muy aventurado y nada riguroso), por Facebook y otras redes sociales se propagaba, a velocidad de vértigo, una imagen del FIRMS (sistema de información geográfica de fuegos activos de la NASA) en la que parecía que el área quemada era muy superior a la isla de Ibiza, de 57.000 hectáreas. La posibilidad de acceder a a los datos de la agencia espacial estadounidense (sin intermediarios), magnificó el efecto del cálculo a ojo de la superficie, por simple analogía con un territorio cercano del que conocíamos la extensión. A esto, se le añadió el pertinente hashtag en Twitter, #MaiMés, que aunque no fue puesto en marcha por Compromís (o eso aseguran) sí que ha sido utilizado machaconamente por esta formación, como viene siendo costumbre  cada vez que existe una fuerte reivindicación en las redes sociales.

Al contrario que otras personas, que sostienen que Compromís ha pasado a ser el interlocutor privilegiado del PP en materia de incendios, creo sinceramente que denunciar los recortes y tejer una campaña virtual –por mucha razón que se lleve- no es estructurar un modelo de oposición y de alternativa de gobierno, aunque sí sea hacer oposición. En este caso concreto, los tres partidos valencianos que se encuentran frente del PP en el hemiciclo han traído a sus representantes en Madrid para que vean la magnitud de la tragedia –lo que ha hecho más patente la ausencia de Rajoy-, han denunciado por igual los recortes y han hecho propuestas de cambio. Si me apuran, y para encontrar diferencias, el PSPV ha sido el único que, explícitamente, se ha adherido al pacto social contra los incendios propuesto por la Universidad de Valencia.

En cualquier caso, si para algo quisiera que sirviesen estas líneas, es para que cuaje una idea entre los urbanitas, que son la inmensa mayoría de los valencianos: da lo mismo que el Conseller se equivoque en diez, cien o mil hectáreas. Da lo mismo que para Enric Morera la superficie quemada sean 90.000 hectáreas  -basadas en un cálculo propio a ojímetro- en vez de las 48.583 oficiales. Es irrelevante incluso el esperado comunicado del ICV (Insituto Cartográfico Valenciano) que, se supone, nos sacará de dudas en breve. La realidad, que está en el bosque y no en las pantallas de un ordenador, es que todo, absolutamente todo lo que queda dentro del gigantesco perímetro de los frentes del fuego se puede considerar afectado. El Consell se aferra a los cultivos salvados, carreteras y pueblos intactos para ir raspando, un poco aquí y un poco allá, superficie no quemada, y así evitar dar una cifra superior a las 50.000 hectáreas –ya saben, como las ofertas de 9,99 euros. Pero los hechos y la experiencia nos dicen que, si un monte está rodeado de madera quemada y ceniza, la fragmentación del hábitat impide que se forjen los canales adecuados para que exista la necesaria conectividad ecológica. Eso se traduce en menor tránsito de animales, descenso de la polinización, disminución de las semillas depositadas y posibilidad de aparición de plagas. El bosque intacto se convierte así en una isla abandonada a su suerte, con escasas posibilidades de recuperarse rápidamente. Asimismo, si en una vertiente sólo se ha quemado la mitad superior –por poner un ejemplo- la parte inferior sufrirá también el aumento de escorrentía y los efectos de una mayor erosión hídrica. La ceniza y los sedimentos arrastrados afectarán gravemente al funcionamiento de los ríos, perturbarán su fauna y flora y acelerarán la colmatación de los embalses aguas abajo, manifestándose los efectos del incendio a quilómetros del límite de las llamas.

Quiero decir con esto que quizás, con el rifirrafe de las cifras, estamos ocultando el problema fundamental: qué hacemos ahora. Sin duda, esperar al pronunciamiento de los expertos, investigadores, ecologistas y de los propietarios, quienes viven del medio rural. Pero además: cómo articulamos una nueva política forestal para que esto no vuelva a pasar, porque esto, que a nadie le quepa la más mínima duda, es un problema estructural, no coyuntural. Dónde están las líneas rojas, qué estamos dispuestos a hacer los urbanitas para poder seguir disfrutando de nuestras escapadas, cómo vamos a vertebrar un espacio rural olvidado y abandonado a su suerte, en el que sus habitantes se sienten huérfanos, utilizados; del que parece que sólo nos interese la foto para el catálogo de espacios naturales de Conselleria y la fonda para reponer fuerzas de camino a la ciudad. De eso, en definitiva, trata el necesario pacto social.

Y un consejo, señor Castellano: dese una vuelta por Dos Aguas, pasee –sin asesores, sin fotógrafos- por Andilla. Tíznese la camisa, huela usted la ceniza, entienda –de una vez por todas- que los incendios no son sólo cifras.

Aquesta destrucció, senyor Conseller, senyor President, no entén de xifres, de mapes, d’ajudes imaginàries, de discusions estèrils. Aquesta devastació és el futur cremat duns pobles que reclamen molt més del que vostés han demostrat ser capaços de fer.

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About Andreu Escrivà

Ecòleg i ecologista, que no és el mateix. Sóc -això diuen- ambientòleg i Doctor en Biodiversitat. M'agrada -i molt- la política, i per això escric este blog. Tracte de parlar del que sé, pregunte molt, punxe a propòsit i aprenc constantment. I en això estem.

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